miércoles, 16 de mayo de 2018

LAS DOS CARAS. FENÓMENOS PARANORMALES EN LORCA







LAS DOS CARAS. FENÓMENOS PARANORMALES EN LORCA

«Yo las vi con mis propios ojos», dirán algunas personas que lean este texto. Ocurrió en los años 90. Hay informes policiales que lo atestiguan y que se refieren a la creciente inquietud ciudadana a consecuencia de la aparición de dos caras en la fachada de un edificio situado frente a la antigua lonja de Lorca, en la calle Santa Clara.
Está demostrado que es posible desarrollar un proceso de sugestión en el inconsciente colectivo, que consiga que los ojos humanos completen, las aparentes similitudes de una mancha, con una imagen reconocible. Hubo un programa de radio que estuvo comentando el tema y eso ayudó a la propagación del fenómeno, pero, los que las vieron, aseguran que los rostros de una mujer y de un hombre eran muy verosímiles.
¿Fue este un caso de teleplastia? Quizá nunca lo sepamos, porque la fachada fue derribada en fechas posteriores, privándonos de seguir investigando sobre lo inexplicable. Es posible que los sentimientos y emociones de los que vivieron entre aquellas paredes, fuesen los responsables de la aparición. O tal vez, fuesen las consecuencias de algún terrible trauma, asesinato u oscura vejación, los impulsores de una petición de justicia desde otra dimensión.
Lo que personalmente más me inquieta, es el motivo por el cuál he recordado aquellos acontecimientos de hace más de veinte años, sin que durante ese periodo, nada me lo acercara a la mente, y más aún, sabiendo que yo no estuve en el lugar y, por tanto, no los vi. Fue un flas instantáneo. No había nada maligno rondando mi cabeza en ese momento. Preparaba un borrador para un texto literario sobre el amor en todas sus facetas. Y me vino la imagen de la fachada con las dos caras. Me pregunto… ¿por qué, ahora y con tanta fuerza, se proyectan en la mente de alguien que escribe? ¿Quieren que vuelva a ser público? ¿Quieren que se descubra el oscuro misterio que hay tras ellas?
Si alguien tiene la respuesta, que no se la calle. La verdad siempre termina aflorando. Tal vez, pronto lo sepamos. Mientras tanto, aquel misterio sigue latente.

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Mariano Valverde Ruiz ©