miércoles, 9 de mayo de 2018

EL VERANO







EL VERANO

El verano era mi tiempo preferido.
Al despertar el día,
me peinaba la bruma del cabello,
vestía la inocencia de esperanzas,
recorría veredas en mitad de los campos
mirando al cielo y a su alma,
y retaba a la vida,
siempre con la ilusión destellando en los párpados.
El sol de aquella infancia
era un fanal de luz
que alumbraba la sed de los bancales
y la necesidad que habitaba mi casa.
Me fascinaban los pájaros
porque podían ser dueños del aire.
Los observaba con detenimiento
cuando estaban muy cerca de mi vista.
Los gorriones buscaban hierba fresca,
migas de pan y restos de manzanas,
alzaban sus inquietos picos
como halcones del tiempo.
Parecían cantar
los versos de Miguel Hernández:
«ayudadme a recoger
pedazos de la inocencia».
Yo me parecía a ellos porque mi ingenuidad
se estaba haciendo añicos
dentro de las paredes de mi casa.
Muy pronto comenzó
a ponerse el sol de mi infancia.

(LA INTIMIDAD DEL PARDILLO)
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Mariano Valverde Ruiz (c)