sábado, 5 de mayo de 2018

EL SIERVO DE CIRO


EL SIERVO DE CIRO

Hirbod quiso ser dios de los profetas
aunque su voluntad no le pertenecía.
Pactó con el azar
y se erigió en un visionario
de las hazañas de su rey.
Acumuló riquezas y, ahíto de poder,
se alzó sobre el altar de la justicia
para poder dictarla a su convenio.
Pero pronto, el azar lo traicionó
y la suerte le fue muy esquiva.
Le juzgaron los gestos de los hombres
que envidiaban su puesto
y las sombras del cosmos
que fueron ofendidas por su norma.
Una túnica holgada
recubrió las miserias de su carne
camino del destierro hacia el olvido,
donde profetizó su muerte
por voluntad de Ciro,
el gran rey de los persas.
En un lugar sin nombre,
yacen, como cenizas incorruptas,
los restos del profeta visionario
que quiso ser más dios que su propio amo.
Otros tomaron el testigo
del mensaje que vuelve,
al cabo de los siglos,
a explorar las fronteras de este mundo
para quedarse con nosotros.
Siempre hay quien no acepta su designio
y quiere ser un dios para cambiarlo.

(Otra realidad)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)


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