jueves, 18 de diciembre de 2025

NIEVE

 

NIEVE

 

Tal vez tuviese tan solo cuatro años cuando vi nieve sobre la tierra por primera vez. No estoy seguro de la edad, pero recuerdo la sensación que me produjo aquel hecho extraordinario y nada común en los parajes de mi infancia. Era un blanco inmaculado, un símbolo de pureza, algo de una belleza inigualable. Sin embargo, no todo lo blanco en un color. Blas de Otero lo sabía, no porque escribiese versos, sino porque sentía más allá de lo que expresaban sus palabras, o más allá de lo que entendían quienes leían sus textos. Hablaba de que los árboles volverían a brillar, de que los pies desnudos volverán a pisar los arroyos que llevan el agua de la libertad. E imaginaba que, al otro lado del río de la vida, las amapolas lucen sobre la tierra fértil donde lo blanco fue nieve y no una piel manchada por la codicia, el odio o la miseria. Todo parece diferente cuando la poesía vuela sobre las cosas, entonces las convierte en símbolos y en presencias que acompañan a los sueños y los acercan a una realidad social más tolerable. Y así, cada color adquiere una nueva dimensión. Se convierte en el espacio que interpreta nuestra forma de ver las cosas con un sentido más ético.

 Mariano Valverde Ruiz (c)

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ABEJA

 

ABEJA

Parece algo insignificante pero no lo es. Tiene la importancia de lo auténticamente necesario. Hay una mínima luz en el instante en que una abeja vuela alrededor de una flor. En los pétalos se refleja el color del amanecer, las hojas de la planta y las vibraciones de las alas con que el pequeño insecto horada el aire. Quiere beber en la flor y en su naturaleza para saciar la sed con que el mundo espera su milagro. La flor tiembla. Su galanteo estremece al aire. Se enciende el brillo nacarado de la luz. Se escucha el zumbido de las alas. Hay un gesto urgente en las patas del insecto. Y se hace presente una eternidad que sueña con ser abeja junto a la flor de la vida. Todo parece como un sueño. El deseo de alguien que quiere volar. La ilusión de quien agita sus alas para alzarse sobre las cosas. Es una nueva aventura, una forma de escapar de la realidad asfixiante que le atrapa. Y los ojos de un niño se van tras una abeja, siguen su vuelo, observan la pericia con que reta al aire para mantenerse sobre la belleza. Y quieren imitarla.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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miércoles, 17 de diciembre de 2025

MISTERIO


 MISTERIO

 

Hay un misterio en la flor del almendro que busca el aire cada febrero. Esa flor viene a la luz desde las raíces, huye de un invierno que aún está presente y amenaza con sus frías madrugadas, y con sus cuchillos de escarcha. Esa pequeña flor es un corazón secreto, el alba del fruto, la vibración de la tierra, una melodía que busca la luz para ser pura presencia de la belleza. Los ojos recorren las imágenes que llegan a la memoria, son el recuerdo del almendro en el blanco rosado de los pétalos. El misterio sigue presente en cada flor, en cada instante en que la luz se muestra esquiva sobre la seda de los pétalos. Tal vez sea el reflejo de una antigua mirada sobre los almendros que se alzaban junto a los caballones que delimitaban los bancales, aquellos árboles que adelantaban la primavera junto a las acequias, los que daban sombra a las acelgas, a las retamas y a los hinojos. Durante unos días, daba la impresión de que las nubes habían bajado a la tierra y coqueteaban con las ramas. Luego, el tiempo jugaba con el aire y se producía el milagro de los frutos. Había que esperar al siguiente año para que de nuevo se mostrase el enigma que guardaba el aire cada febrero.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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PRIMEROS PASOS

 

PRIMEROS PASOS

 

Desconozco el lugar exacto donde di el primer paso sin ayuda de nadie. Tal vez fuese en el interior de la casa donde nací o en la placeta de tierra que había en la puerta de la vivienda. Qué más da. Lo cierto es que aprendí a caminar antes de intentar alzar el vuelo. Esa es la verdad. Y cuando cuentas lo que ves con tu verdad por delante, no has de preocuparte por recordar lo que hiciste o lo que dijiste cuando diste el primer paso. Lo cierto es que habrá un renglón de tu caligrafía en el cuaderno de la historia donde se diga que caminaste. Y también que venciste al miedo, que pensaste y que hablaste para que te escucharan. Con el ejercicio de la palabra irás acercándote hacia una paz que busque la poesía, la indagación y el valor de tus pensamientos. Y, aunque no puedas volar durante algún tiempo, tu verdad hará posible que no sea necesario elevar las alas hacia el dominio del aire para que tengas conciencia de ti mismo. Entonces, tus huellas en la tierra tendrán la consistencia que el peso de las palabras produce en el suelo. Hoy, la memoria me lleva hasta aquella placeta de tierra junto a un camino que se perdía en un horizonte donde reinaban las pitas y las chumberas. Más allá estaban el campo, la sierra, el canto de los gallos y, sobre todo, el silencio. Un silencio enigmático que tardé muchos años en comprender.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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COMO UN CUENTO


 COMO UN CUENTO

 

Con letras, puntos y comas se describe una casa, un campo, un paisaje sediento, un arrecife imaginario, se viste de hojas a un bosque, se imita el vuelo de un pájaro y hasta es posible levantar del suelo el ánimo maltratado por la realidad de un pobre contador de historias. Chéjov habría dicho de esa voluntad creativa que tienen las letras una frase convincente, algo así como que cada rasgo que deja la pluma sobre el papel es un surco en la tierra de la estepa. Y ya se sabe que, si tras arar la tierra no se siembra, de poco sirve el trabajo. Por eso siembro la memoria. Intento recordar y no encuentro las palabras precisas para describir cómo era la casa donde nací. Tal vez estaba formada por un dormitorio, un salón al que daba la puerta de entrada y una cocina con chimenea. También había una escalera que subía a las cámaras donde se guardaba el grano, la portezuela del palomar y las cuadras. No había aseo. De las paredes colgaban candiles. Tres pequeñas ventanas servían para ventilar y ahuyentar la oscuridad de su interior. Las paredes eran recias, estaban levantadas a base de piedras ensambladas con argamasa, barro, arena y yeso. Además de guarecer de la lluvia, servían para aislar del frío en invierno y del calor en verano. Junto a la casa había un porche y un aljibe. Y así seguiría añadiendo detalles como si de un cuento se tratara, pero estaría decorando una realidad simple y austera.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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miércoles, 10 de diciembre de 2025

DUMAS, MONTECRISTO Y ALATRISTE

DUMAS, MONTECRISTO Y ALATRISTE

 

 

Alejandro Dumas (1802-1870) fue un novelista y dramaturgo francés de gran influencia en generaciones posteriores. Sus novelas mezclan historia, ficción y romanticismo, tres componentes que tocan de cerca la fibra sensible de los lectores y que, al tratar temas universales, trascienden a su tiempo y a las circunstancias personales del autor y del hombre. Sus obras más conocidas son: ‘Los tres mosqueteros’, (aventuras de d’Artagnan, Athos, Porthos y Aramis), ‘El conde de Montecristo’, (su obra maestra: Edmundo Dantés busca venganza por ser encarcelado injustamente), ‘La reina Margot’, ‘Veinte años después’, ‘El tulipán negro’, entre otras. Sus novelas han llegado hasta nuestros días mostrándonos el influjo de una realidad turbadora y la impronta de la condición humana en cada uno de nuestros actos.

La influencia de Dumas se manifiesta en el heroísmo y la lealtad de Alatriste, el personaje de Arturo Pérez-Reverte, un soldado veterano de los Tercios de Flandes que malvive como espadachín a sueldo. Su valentía, honor y lealtad se ponen a prueba en cada uno de los lances que acomete. Incluso en aquellos que le llevan a enfrentarse a los tres mosqueteros en ‘Misión en París’. Alatriste, cansado de un mundo corrupto y en decadencia, intenta sobreponer sus valores personales en una sociedad llena de trampas y de retos, en una realidad en la que cada hombre pone a prueba los recursos de que dispone ante las circunstancias históricas que le han tocado en suerte.

La venganza, ese gran tema de los humillados, esa pulsión incontrolable que guía los actos de aquellos que han sido víctimas de los intereses y las mezquindades de otros, es el gran tema de ‘El conde de Montecristo’. La resiliencia ante la adversidad, la venganza sobre sus enemigos y la redención de Edmundo Dantés ante el amor de su vida, componen una novela inolvidable. Es una historia que enmarca la aventura en un escenario donde reina la traición, la búsqueda de la justicia y todos los aspectos que exploran el lado oscuro de la condición humana, el destino, la moralidad, y el faro eterno del amor.

Dumas dejó un legado literario que trasciende a todas las épocas. En ‘El conde de Montecristo’, Edmundo Dantés es traicionado y encarcelado injustamente. Escapa de su cautiverio, encuentra un tesoro, y planea su venganza bajo la identidad de un conde ficticio. Amor, traición, amistad, justicia y las consecuencias de todo ello, forman parte de la novela. En ‘Los tres mosqueteros’, la acción y la aventura, las intrigas y la lealtad son parte de la trama. Pérez-Reverte se hace eco de esas pasiones humanas en su serie Alatriste. Diego, el capitán Alatriste, un espadachín a sueldo que malvive en una época de intrigas y honores, engaños y traiciones, lances y entuertos, es un reflejo de la época que describió Dumas. Ambos autores subrayan las críticas sociales, la corrupción endémica y reflejan un entramado donde la venganza se convierte en necesidad.

Tanto Dumas como Pérez-Reverte muestran personajes que luchan contra las injusticias. En la literatura de Dumas, la venganza puede conducir a la perdición. En las páginas del autor de Cartagena, Alatriste lucha por la supervivencia en un mundo hostil donde la lealtad y la amistad es un arma contra el poder. Ambos autores invitan a reflexionar sobre la naturaleza humana, la venganza, la justicia y las diversas variantes con que el amor influye en todo lo que afecta a nuestras vidas. Dumas, Montecristo, Pérez-Reverte, Alatriste…  Autores y personajes confluyen en el escenario de la vida para dejarnos entre la espada y la pared, o para erigirnos en héroes de nuestra propia existencia.

 

Mariano Valverde Ruiz ©    

   

viernes, 21 de noviembre de 2025

MARCANDO LOS TIEMPOS, DE JOSÉ ANDREO

 


MARCANDO LOS TIEMPOS

JOSÉ ANDREO MORENO

POESÍA

EDITORIAL CÍRCULO ROJO (2025)

 

Dice una máxima popular que quien tiene alma de poeta y usa la palabra como instrumento para tomar conciencia de quien es, termina engrandeciendo la belleza que atesora su naturaleza humana y el entorno donde ha crecido. José Andreo lo ha conseguido con ‘Marcando los tiempos’, su primer poemario.

José Andreo Moreno es natural de Lorca, de Zarzadilla, concretamente. Tiene a gala enorgullecerse de su tierra y llevarla por bandera. En los poemas de este libro queda constancia de ello. Desde esa tierra se alzan sus poemas con voluntad de vuelo poético: “Viviré en el movimiento / que marque y guíe mi destino”.

Como escritor ha publicado: ‘En los confines de Lorca, Zarzadilla, una mirada al pasado’ (2005), una obra sobre usos, costumbres y tradiciones de las pedanías Altas de Lorca. ‘Don Alonso vive’ (2014), novela finalista del Libro Murciano del año. ‘Relatos que vienen a cuento’ (2017). ‘Butrina’ (2022), novela sobre hechos reales. Y ‘Marcando los tiempos’ (2025), poesía.

Andreo define la poesía como un refugio emocional. Y lo demuestra plasmando sus sentimientos y emociones en todo lo que le rodea, refleja el paisaje interior y lo proyecta en cada una de sus composiciones. Es un claro ejemplo de que la poesía es, sobre todo, tradición y búsqueda de la belleza. Deja en cada verso la herencia de los poetas que jugaron con el tiempo una partida por la supervivencia. 

El escritor de Zarzadilla es un gran lector, sobre todo, de autores clásicos. Los ecos de la poesía trascendente, clara y duradera, esos pequeños guiños a lo que no está escrito y que se intuyen entre las palabras que componen los poemas, dan soporte a la esencia de un alma que crea a partir de lo esencial de la vida. Y vida es lo que traspasa el papel y se queda en el aire tras la lectura de los poemas que conforman este poemario.

Desde un punto de vista estilístico, ‘Marcando los tiempos’ es un libro donde encontramos construcciones poéticas clásicas, versos en octosílabos, algunos textos en prosa poética, y varias composiciones en verso libre, silva o versos heptasílabos, endecasílabos y alejandrinos. Los textos de este libro configuran un entorno variado donde afloran como temáticas la naturaleza, la experiencia, la reflexión sobre la vida, el paso del tiempo, el amor, la muerte, la metapoesía… Destacan unos sonetos finales, homenajes a autores como Cervantes, Lope, Calderón o Quevedo, que subrayan la virtud clásica del autor.

El subtítulo ‘La mente en el cosmos, los pies en el suelo’, ilustra muy bien sobre la dimensión de sus contenidos. Y su vinculación a los sueños y a la realidad.

En definitiva, ‘Marcando los tiempos’ es una lectura muy recomendable para todos aquellos que aman la poesía y sus interpretaciones de la belleza.

 

Mariano Valverde Ruiz ©

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jueves, 13 de noviembre de 2025

FRUSTRACIONES

 

FRUSTRACIONES

 

Escucho una canción que se abre paso entre los delicados alveolos del aire. Son los cabellos de la brisa quienes se peinan con las púas de la imaginación. Es una canción que habla del color del amor, si es que el amor tiene un solo color, cosa que dudo. Retomo el paso que acompasa la música al otro lado de la puerta del silencio. Detengo el tiempo un instante en la página que cuenta mi última frase. Tiene algo de misterio ese instante robado a la dinámica constante del tiempo. Y, sin darme cuenta, se detiene el sonido, la luz se acompasa, toma forma la paz que inspira las ideas de quien escribe con el corazón. Y soy un hombre completo. Pero, sin que pueda remediarlo, los elementos que componen las sombras, intervienen en mi momento mágico para que todo se frustre y se vaya al garete. Es imposible crear algo nuevo si no se acaricia el cabello de la soledad. Por eso es necesario plantearse la escritura como un aprendizaje permanente. Eso evita frustraciones innecesarias. Y gritos en el silencio.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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miércoles, 12 de noviembre de 2025

LÍNEAS

 

LÍNEAS

 

Han pasado las grullas por la línea del horizonte. Iban cantándole al aire sus canciones de aventura. Van buscando nuevos destinos donde envolver el aire con sus alas. Con sus sonidos, llaman desde lo hondo a la luz renovada de cada día. Lo que he visto parece una imagen cotidiana, pero es una descripción poética de lo más sagrado que posee la naturaleza: la vida. El deseo de vivir siempre se abre paso en cualquier circunstancia. Hay vida en el vuelo de las grullas, en su ruta hacia el amanecer, en su búsqueda de los recuerdos… y es que no hay emociones sin recuerdos, sin la constatación de que se ha vivido. Por eso se siente cada cosa como algo entrañable y propio. Las emociones son la vida misma. Y la vida es una línea hacia el horizonte, un camino hacia donde nos lleve la luz. Miro de nuevo el paso de las grullas por el cielo cercano. Intento establecer las líneas que llevan sus vuelos. Resulta muy difícil precisar por dónde vuelan. No hay líneas en el cielo sino páginas en blanco. Y un diario que está aún por escribir.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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lunes, 10 de noviembre de 2025

VUELO

 


VUELO

 

Volar o no volar, esa es la cuestión. Aunque cientos de cuerdas invisibles intenten impedirlo, hay que alzar el vuelo porque todo pasa y algo queda. Tenemos que echar a volar para acariciar el viento, para ver en los espejos del aire la dinámica de la vida, para descubrir en una mirada la dimensión del cosmos, subir hasta lo más alto para huir del miedo… Es necesario alzar el vuelo sin concesiones, sin ataduras, ser el eco de todas las vidas que nos han precedido. Hemos de ser valientes y pintar el espacio de esperanza, elevarnos desde el árbol donde reposan nuestras miserias, ser materia de vuelo, aunque las raíces de ese árbol estén rotas, aunque sus ramas se quiebren, aunque los tallos no tengan hojas. Es preciso elevarse sobre las cosas y los sentimientos porque en ello nos va la vida. Nadie lo hará por nosotros. Hemos de ser pájaros en la luz y en la sombra, seguir las pautas de nuestra naturaleza. La voluntad de un ave es alzar el vuelo. Y, aunque nos aten al suelo con cuerdas, seguiremos intentando levantar el vuelo mientras nos queden fuerzas.

 Mariano Valverde Ruiz (c)

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viernes, 7 de noviembre de 2025

CERVANTES, EL CAUTIVO Y AMENÁBAR

CERVANTES, EL CAUTIVO Y AMENÁBAR

 

Abre la ventana y entra la luz a través de los visillos con matices cinematográficos. Amenábar es uno más de los millones de humanos que se ha asomado a la figura de Cervantes a través de los siglos y de su obra. El director de cine quiere acercarse a una etapa de la vida del escritor universal que condicionó su forma de ver las cosas: Su cautiverio en Argel. Cierra los ojos y vuela en el espacio y en el tiempo.

Aquella noche de 1580 era gris y obstinada, como la mayoría de las de los últimos cinco años. A Cervantes le fluían las ideas igual que el hilo de humo que salía del candil. Escribía con pluma afilada y certera. Las cosas iban a dar un giro dramático. Mojó reiteradamente en el tintero. No le quedaba tinta. Maldijo a los diablos de la noche y a las chilabas de los guardianes. Reclamó la presencia de la mano de Dios y buscó con desazón la remolacha que tenía para cenar. Su jugo sirvió para plasmar lo que pasaba por su mente antes de que se le olvidara. Recordó que Hassan, el Bajá de Argel, le había amenazado con cortarle la mano si no era más complaciente con sus demandas y mantenía en ristre su “pequeño ariete” hasta que… borró la imagen que pasaba por su mente con un claro signo de repulsa. Y comenzó a pensar en un nuevo intento de fuga. Ya le habían frustrado sus planes en cuatro ocasiones. Siempre había alguien que se iba de la boca.

A 445 años de distancia, frente al ordenador, Amenábar imaginaba qué podía haber pensado el cautivo de Argel. Repasó su obra y su biografía. Cervantes había nacido en Alcalá de Henares en 1547 y fallecido en Madrid en 1616. Era conocido como “Príncipe de los ingenios”. ‘La Galatea’, ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ (I y II), las ‘Novelas Ejemplares’, ‘Los trabajos de Persiles y Segismunda’, o los poemas de ‘Viaje al Parnaso’, eran sus obras. Estuvo cinco años preso en Argel, luchando por su libertad a través de contar historias. Sus relatos llamaron la atención de Hassan, el Bajá, quien estableció un trato especial con él. Había sido capturado en alta mar por corsarios árabes y llevado a Argel, donde esperaba su muerte si su familia no reunía el dinero del rescate. Su liberación llegó por intervención de los monjes trinitarios, que pagaron 500 escudos de oro. Esta experiencia marcó su visión del mundo. Allí se forjaron los grandes temas que luego trataría en El Quijote: libertad, condición humana, redención… ‘El cautivo’, sería una de sus ‘Novelas Ejemplares’.

Años después de su liberación, Cervantes fue gestando la que ha sido la primera gran novela moderna, una obra que reúne todo lo que un ser humano es capaz de entrever, una visión del mundo extrapolable a cualquier tiempo, un texto imprescindible que atesora sabiduría, humor, crítica social, experiencia, amor y muerte, todos los grandes temas que ocupan y preocupan a los humanos.

Pero, ni Amenábar frente a su ordenador, ni cualquier lector frente a las páginas del Quijote, ni siquiera la intuición cibernética de la IA más avanzada, pueden conocer lo que pensaba don Miguel cuando se vio en la tesitura de sacrificar su naturaleza para intentar sobrevivir en un entorno hostil y adverso. Eso solo lo sabe don Alonso Quijano, el caballero de la triste figura.

 

Mariano Valverde Ruiz (c)

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DECISIONES

 


DECISIONES

 

Tomo conciencia de que he despertado en mitad de la noche. Abro los ojos y miro el reloj. Son las seis de la mañana. Recuerdo lo que estaba soñando. Un sudor frío me recorre la piel. Quiero cambiar de idea y pasa por mi mente la posibilidad de levantarme e ir a contemplar el amanecer junto al mar. Mis ilusiones se parecen a un vuelo de gaviota bajo el alba. Tengo la humedad del mar en mi piel. Ya no es un sudor frío. Imagino qué habría dicho Whitman de un momento como el que estoy viviendo. Tal vez pensase en las lilas de su huerto o en las estrellas que iluminan el cielo o en el retorno de la primavera. Ante ese dilema, quizá optase por levantarse y ponerse a escribir lo que pasaba por su mente y no decidiera dejar pasar el tiempo mientras contemplaba un amanecer. ¿Quién lo sabe? No es el destino ni el azar quien dirige la vida, son las decisiones que tomamos las que marcan el rumbo de nuestra existencia. Sin dudarlo más, me levanto, me visto y salgo a la calle dispuesto a ver, al mar y al horizonte, cambiar de luz.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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miércoles, 8 de octubre de 2025

HOMERO, ULISES Y BRAD PITT

 

HOMERO, ULISES Y BRAD PITT

 

 

No sé si será verdad o una invención con tintes literarios de algún empleado de Hollywood, el caso es que me contaron esta historia como verídica. Cuando a Brad Pitt le pusieron, delante de un café, un enorme tocho de folios con el guion de Troya, no sabía quien era Aquiles, su personaje, ni Ulises, ni Homero, el autor de la obra que daba fundamento a aquel guion cinematográfico. Así que, después de escuchar a su pareja, Jennifer Anniston, refunfuñar por bajines y advertirle, con tono de súplica, que no se propasara ni un ápice con las actrices del rodaje, tomó un sorbo de café, notó el amargo sabor del abismo donde se iba a sumergir, y se puso a investigar en internet.

Cientos de páginas tenían referencias acerca de lo que buscaba. Enseguida descubrió que Homero era un autor griego de hacía más de 2.700 años. La leyenda decía que su nombre provenía de “ho me horón” que significa: hombre que no ve. Había quien decía que podría tratarse de más de un hombre. Se especificaba que sus obras, la Ilíada y la Odisea, estaban entre las más importantes de la literatura universal. Ambas obras son epopeyas, consideradas como relatos reales, de época grecolatina y conforman la base de la literatura occidental. En Homero confluyen realidad y leyenda. Sobre su autor, varios lugares de Grecia reclaman su nacimiento: la Isla de Quíos, Atenas, Rodas, Salamina… Se cree que murió en la isla de Íos.

La Ilíada cuenta la guerra de Troya. Consta de más de 15.000 versos hexámetros. Describe los sucesos de los últimos 51 días de una guerra que duró diez años, La cólera de Aquiles es el hilo conductor. La guerra se originó por el rapto de Helena, esposa de Menelao, rey griego, por parte de Paris, príncipe troyano. Supone una gran puesta en escena de todas las miserias y virtudes humanas, junto al amor y la muerte. Y terminó con un engaño que ha quedado como ejemplo de argucia durante siglos.

La Odisea, compuesta por 24 cantos, cuenta el regreso de Ulises a Ítaca, isla de la que era rey, después de estar luchando 10 años al lado de Aquiles en Troya. El trayecto, que podía haber sido de pocas semanas, duró otros diez años. En ese periodo, su mujer, Penélope y su hijo Telémaco, tuvieron que hacer frente a los pretendientes de Penélope. Ella, por la noche, desbarataba lo que había tejido durante el día, pues había prometido casarse cuando terminase su tela. Ulises se enfrentó a los designios de los dioses y a cientos de obstáculos y tentaciones, como el de Calipso, una hermosa diosa que le ofrecía la eternidad en el placer si permanecía con ella.

Después de hacerse una idea de la magnitud de la obra y de la dificultad que entrañaría la interpretación del gran guerrero Aquiles, Brad Pitt pensó en todas las guerras de Troya que llegan hasta nuestros días, en la naturaleza humana y sus conflictos, en el eterno dilema de la inmortalidad, en el destino, en el amor… Respiró con algo de confusión en la mente. E intuyó que el instinto de supervivencia del género humano siempre termina por abrirse camino ante todos los retos de la existencia.

 

Mariano Valverde Ruiz (c)

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miércoles, 1 de octubre de 2025

REDENCIÓN, DE JUAN MIGUEL MURCIA MERLOS

 

REDENCIÓN

JUAN MIGUEL MURCIA MERLOS

NOVELA

EDITORIAL ECU (2025)

 

La realidad está ahí para vivirla, para sacar lecciones de ella y para contarla. Sapere aude, ¡atrévete a saber!, escribió Horacio, invitando a usar la razón y el pensamiento crítico para liberarse de ataduras. Alentaba de ese modo a tener el valor de enfrentarse a las cosas a través del conocimiento. Y eso hace Juan Miguel Murcia Merlos (abogado, empresario y terapeuta) en esta magnífica novela existencialista que pone de manifiesto un drama que afecta a más personas de las que creemos.

Redención es una novela escrita desde la experiencia, con espíritu de superación, de valentía, de compromiso, un texto que, a pesar de la crudeza de los hechos que relata, tiende la mano con un mensaje de esperanza para poder superar el dolor y la pérdida.

La técnica narrativa con que ha expuesto el drama de la ludopatía es adecuada a lo que se cuenta. Son capítulos cortos, de estilo directo, sin ambages ni adornos innecesarios, rotundos… Una narrativa trepidante, con un vocabulario actual y una trama que lleva al lector en volandas hasta el capítulo final. Se describen los hechos de forma pormenorizada, da la impresión de que son fieles a la realidad. El autor hace un recorrido por la época de las máquinas tragaperras, del póker, de los casinos, del juego libre en internet, y de las puertas al abismo que estas actividades abren permanentemente a quienes son presa del juego.

La novela relata una experiencia vital desgarradora centrada en Salva, el protagonista, y en todo lo que le rodea. Los personajes que acompañan al protagonista forman parte de la dinámica de los hechos y acentúan el dramatismo a medida que el relato avanza. Nada sobra y nada falta.

Además de los valores literarios, Redención es mucho más que una novela. Es un acto de valor y un instrumento para salvar vidas. Supone una crítica feroz contra los que hacen del sufrimiento ajeno un negocio. Es una lección magistral apta para todos, porque nadie está libre de verse atrapado en esta lacra social. En este mundo convulso y acelerado, hay que mantener la esperanza. Kant hizo de sapere aude (el reto que nos lanzó Horacio hace dos mil años) el lema central de la Ilustración y de la búsqueda del conocimiento. Por tanto, admitir que hay un problema, conocerlo y afrontarlo, es el primer paso para poder alcanzar la “redención”.

Como tantas cosas en la vida, casi todo comienza con la voluntad de compartir lo que se ha aprendido para que otros no caigan en el mismo error. Ya lo decía Quevedo: “Llevar parte del leño soberano / es a la redención, que los espera, / llevarte tus pecados con tu mano”.  

En definitiva, recomiendo la lectura de Redención por todos los valores que acompañan a esta novela y me sumo a los deseos de su autor: “Por un mundo sin juego, un mundo mejor”. Por tanto, atrévete a saber, amigo lector, y adéntrate en la conciencia crítica de quien busca la esperanza entre los rescoldos del fuego que le ha abrasado.

Mariano Valverde Ruiz


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Mariano Valverde Ruiz (c)

domingo, 7 de septiembre de 2025

MAR EN CALMA

 


MAR EN CALMA

 

Hoy es uno de los últimos días de agosto. El emperador romano que dio nombre a este mes nunca imaginó que, unos cuantos siglos después, alguien estuviese hablando de él mientras camina hacia la playa. Estoy solo en la travesía que me lleva hasta el límite de las olas, igual que el emperador. Tampoco sabe que estoy pensando en la naturaleza de las cosas quien dijo que escribir es una forma de dar sentido a la soledad. En la orilla de la playa, una calma inusual moja los pies de los bañistas con la humedad de la belleza. El agua pone adjetivos a la mañana. Los peces no saben lo que piensan los pájaros entre las ramas de los cercanos pinares. Tampoco les importa. Mientras tanto, hay ausencias que buscan con ahínco las raíces del alma. El pensamiento lo sabe y los sentimientos describen matices de esas ausencias como gotas de agua sobre la arena. El sol ilumina el paisaje con la luz de su cuerpo. El aire mesa los cabellos de los árboles. Y un mar de plata se tumba en el horizonte para que el aire le rice la piel.


Mariano Valverde Ruiz (c)

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sábado, 19 de julio de 2025

TAREA

 


TAREA

 

Recuerdo que una vez imaginé cómo sería el mar y lo vi como algo sin fronteras. Era muy pequeño y mi imaginación no daba para mucho. Vivía en un entorno rural lleno de limitaciones y de ausencias. De vez en cuando, un hombre con una moto traía pescado para vender a domicilio. Entonces supe que aquellos pequeños peces venían del mar. Años después, volví a imaginar cómo sería el mar. Lo hice mientras leía un poema en una enciclopedia que había en el colegio de Las Norias. Era el único libro que teníamos además de las palabras del maestro: nuestros ojos al mundo. Imaginé cómo sería ese espacio inmenso y azul, esa dimensión donde todo pone horizontes a la vista; imaginé cómo sería sentarse al borde de sus orillas, cómo sería respirar el aire que circulara por la playa…  ¡Tantas cosas! Pero nunca le puse el brillo de la sal a su espuma ni el poder curativo del universo al azul profundo de su complicidad. Eso era tarea de un poeta y yo, aún, no sabía qué significaba esa palabra.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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LA IDENTIDAD DE UN POETA


 

LA IDENTIDAD DE UN POETA


Un instante puede ser el reflejo de la eternidad. La tarea de alguien que escribe es atrapar la dimensión de un instante cualquiera. La vida no perdona y los momentos pasan, se transforman, adquieren otra dimensión y otras características muy diferentes a las que tuvieron durante un instante ya pasado. La identidad de un poeta no solo se aprecia en su vida, también en la capacidad de atrapar esos instantes como gotas de oro, como minerales raros o nubes de brillantina con cualidades volátiles. La identidad de un poeta ha de verse no solo en lo que escribe, sino, también en la memoria de los que le han leído. Hay tantos poetas que no han sido leídos por quienes aman la belleza como instantes perdidos en el olvido de las generaciones actuales, de las pasadas y de las venideras. Tal vez esa sea la verdadera identidad del poeta: algo inexplicable y etéreo que llamamos olvido e intrascendencia.

 Mariano Valverde Ruiz (c)

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miércoles, 4 de junio de 2025

LUCES INDIRECTAS

 


LUCES INDIRECTAS

 

Cada día de nuestra vida, las cosas cotidianas se disponen en línea recta ante el tiempo. Son una cadena de obstáculos que se levanta ante nosotros cerca del desfiladero por donde caminamos. Descansamos durante la noche para poder afrontar un nuevo reto cada mañana. Y lo hacemos igual que un nativo de las estepas asiáticas, un mandinga africano, un minero chileno o un astronauta en la Estación Espacial Internacional. Todos los hombres resolvemos el misterio del mundo a nuestra manera. Para cada uno amanece cuando sale su sol. Lo demás son luces indirectas: una forma de ver la claridad a través de otros ojos.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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ECO

 


ECO

Pensamos que es una onda de sonido que se refleja en una superficie y vuelve hacia su emisor para ser percibida de forma diferente a como fue generada. Pero es algo más que eso. Todo eco es el referente de una voz al borde del precipicio, el fragor de la palabra junto al acantilado, un impulso que posee la virtud de crear la fuente del misterio. Al fondo está el suelo firme, la piedra angular, el mar y su resaca, los papeles quemados, lo nunca dicho, lo que la vida guardó en un armario… La voz repite sin cesar un mensaje al mundo que no recibe la respuesta esperada. El mundo tiene su propia voz. Y su eco está en el universo.

Mariano Valverde Ruiz

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lunes, 2 de junio de 2025

ILUSIONES

 


ILUSIONES

 

¿Quién no se ha planteado escenarios de futuro en donde la dicha alcanza su plenitud? Las ilusiones forman parte de nuestra vida igual que el oxígeno o los latidos del corazón. Es muy probable que se trate de imágenes o conceptos un tanto alejados de la realidad, representaciones de otra naturaleza que nos sugiere la imaginación, o que sean un engaño de nuestros sentidos. A menudo avanzamos hacia ellas para alcanzar una satisfacción. Muchas ilusiones solo quedan en esperanza. Los años vividos saben de ello. Hay caricias que nunca fueron, amores que no llegaron a tener nombre, poemas al instante fugaz de un iluso sin nombre, versos sin título en la mente de Neruda o de Virgilio, o de tantos otros. Pero, esas instantáneas del corazón, nos acompañan durante el camino como el poema veintiuno de un libro inacabado o la llama que consume una pasión desmedida. Esa es la naturaleza de lo que fue ilusión y ahora es ceniza. Nos queda el recurso de inventar una nueva ilusión para seguir viviendo.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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LO PERDIDO

 


LO PERDIDO

 

Todos sucumbimos a la tentación de buscar lo perdido cuando notamos la falta de aquello que no valoramos en su día. Intentamos volver hacia otros tiempos, remar contra corriente, ir al cauce del río de la vida sin tener en cuenta lo que nos dijo Manrique. No debemos buscar lo perdido en el agua, porque nunca lo hallaremos. En el agua de nuestra vida, igual que un arroyo que va hacia el mar, fluye una extraña sensación de soledad para lo que una vez fue memoria y ahora es olvido. Habitamos la tierra con la costumbre de volver la mirada hacia el pasado, hacia lo que fue la casa de nuestros ancestros y el origen del sentido de la vida. No somos conscientes de que todo lo esencial está más cercano a nuestros ojos. Aunque busquemos en el tiempo pasado lo que somos, es el amor al instante que vivimos, lo que nos encuentra cada día en todo aquello que hemos perdido.

 Mariano Valverde Ruiz (c)

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domingo, 1 de junio de 2025

IGNORANCIA

 


IGNORANIA

 

La ignorancia es una cualidad del que no sabe, del que no tiene experiencia y carece de cultura o conocimiento. Llevado a la máxima expresión de su significado, todos somos ignorantes, aunque eso no nos exime de cumplir con el sentido común. Si somos conscientes de lo que no sabemos, estamos en el camino del conocimiento. En ese camino, somos cómplices de nuestra ignorancia y compartimos con ella un mismo universo, una misma fuente, levantamos un pilar sobre el infortunio y revivimos un verso de Pessoa, unas palabras encadenadas que no encuentran destino en la realidad. Dudamos de todo, nos inquieta el misterio de lo que hay más adelante y vamos hacia el momento exacto en que se abre una nueva perspectiva de las cosas. En ese momento, regresamos al inicio de todo lo creado e inventamos el progreso para superar al adversario de nuestra ignorancia: ese sentimiento de búsqueda de la verdad que nos hace plantearnos la veracidad de cada certeza.

Mariano valverde Ruiz (c)

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COMUNICAR

 


COMUNICAR

 

El ejercicio de nuestra naturaleza supone un acto de valentía y de asentimiento en la voluntad de expresar lo que sentimos. Comunicar es un verbo esencial para entender lo que somos. Difundir en nuestro entorno lo que pensamos es una necesidad ineludible, va implícita en nuestro carácter y asociada a la expresión de los recursos que utilizamos para perpetuarnos como especie. Para ello, utilizamos todos los medios a nuestro alcance, no solo palabras, también gestos, actitudes, expresiones de la soledad, silencios anónimos, vaguedades, disculpas… Todo lo que hacemos forma parte de lo que queremos decir, del mensaje que busca un interlocutor que comprenda y que sustancie nuestro imaginario. Pero, hay mensajes que llegan tarde y ya no encuentran un destinatario apropiado para que su gesto tenga sentido. Lo que cuentan no interesa a nadie. Es algo parecido a gritar en un campo de batalla que el mundo necesita un poema.

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lunes, 19 de mayo de 2025

RITOS

 


RITOS

 

Forman parte del ejercicio vital que llamamos supervivencia. Son la ceremonia de lo que no se comprende, de lo que no tiene sentido más allá de lo invisible, de lo que constituye, en su esencia, el centro de la esperanza, el conjunto de reglas que se realizan de forma reiterada para intentar acercarse al ámbito de lo divino. Cada cual tiene sus propias reglas para dar forma a los ritos. Todos los días visita el altar de sus reliquias. Guarda el secreto de sus vicios y de sus flaquezas en un lugar donde el deseo tiene el mismo tiempo infinito que su naturaleza. No olvida el centro de sus anhelos ni el cuerpo que desborda el misterio de su soledad. Permanece atento a cualquier cambio en su forma de pensar y de sentir. Y continúa al pie del acantilado por si, en algún momento, le faltan fuerzas para sentirse libre, y para seguir adelante.

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martes, 29 de abril de 2025

REMINISCENCIAS

 


REMINISCENCIAS

 

Los recuerdos siguen el dictado del capricho y las leyes del azar. Cuando la memoria se convierte en el centro de la noche, los recuerdos juegan entre las tinieblas del olvido. Es necesario poner en orden la mente para que el silencio consiga que aflore la calma y busque su presencia entre las imágenes. Y, entonces, como en un milagro del tiempo y la sustancia, lo que fue toma forma. Hay rosas sin espinas que tocan la piel. Hay sueños que no son árboles desnudos en el invierno de la memoria. Hay desafíos a la realidad que ganaron la batalla al destino. Tanto lo que fue parte de la belleza como aquello que el corazón teme recordar, se convierten en reminiscencias. Vuelven aquellas presencias lejanas que el tiempo no transformó en la nada absoluta. Lo hacen para buscar su lugar cerca de los sentimientos.

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martes, 22 de abril de 2025

MORALEJA


 

MORALEJA

 

No hay fracaso más grande que el que no deja enseñanza, el que no libera de las ataduras de la ignorancia, aquel que no hace posible que las palabras regalen a la memoria lo que no puede comprarse. De cualquier fracaso ha de extraerse una moraleja, una lección de vida, algo útil para la existencia. Esa enseñanza puede que sea una intuición, o, tal vez, una sensación oculta entre los alveolos del alma, pero ha de plasmarse en palabras. Porque el valor de las palabras es algo sagrado, construye los cimientos de uno mismo, de la sociedad que nos abriga, y elude, en lo posible, que de los vertederos del error no crezcan flores manchadas de sangre.

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FICCIÓN

 


FICCIÓN

 

Suelen decir que la realidad supera a la ficción. Pero si la ficción es la aplicación de todo lo conocido y de todo lo imaginable a una nueva realidad, podríamos aventurar que cualquier cosa antes de ser realidad fue imaginación y, por tanto, ficción pura. Por eso, tal vez seamos parte de la sombra que proyecta la luz del día en lo que imaginamos. Durante la noche no se conocen los perfiles de la realidad. El tiempo camina con zapatillas de gamuza. No canta el ruiseñor en los sembrados. Nada es como aparenta ser. Casi todo es una conjetura o un diálogo con la mente para buscarle las aristas al silencio. Y lo que surge tras la sombra de la imaginación nocturna puede ser una imagen distorsionada de la realidad. Es aconsejable pensar que todo es ficción, aunque no lo aceptemos para poder seguir viviendo.

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PERCEPCIÓN

 


PERCEPCIÓN

 

Una enorme gasa húmeda cubre el horizonte. Los labios dibujan una extraña sonrisa. Hay un placer oculto en la percepción del paisaje difícil de precisar con imágenes o palabras. No se aprecia el amanecer ni el milagro de la luz. Pero la presencia del día justifica la existencia de todos los dioses. Una vez más, todo comienza. Los ojos se alejan en la distancia intentando apreciar algo de claridad. La mirada busca de forma incesante en lo lejano y, al final, se recluye en lo más íntimo. Se queda allí, hurgando en el silencio y en la nostalgia. Y la brisa húmeda de una mañana sin luz escribe en las hojas de la mente, sin acotaciones ni métrica, un breve poema donde apenas llueve al nacer el día.

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martes, 8 de abril de 2025

CONFIANZA

 


CONFIANZA

Pocas cosas son tan importantes como la confianza en uno mismo. Cada palabra comienza con la letra que sigue al destino. El silencio es un abismo sin fondo del que se sale reforzado. El café tiene el sabor de una despedida que será reencuentro. Unos ojos con toda la luz del mar regalan la espuma de sus olas a los sentimientos. Y, aunque nos inquiete el futuro inmediato, todo lo que se percibe está en el ámbito de lo que se ve con la mirada segura de un soñador. Si se confía en poder realizar un sueño, todo es posible. Hasta despertar de nuevo.

Mariano Valverde Ruiz (c)

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NOCHE

 


NOCHE

Hay noches interminables. Noches de insomnio que crean todas las sombras del mundo. Noches que no cesan, que son toda la oscuridad del universo. Noches sin estrellas, sin su luz laminada, sin la cuenta silente hacia el infinito que lleva al sueño profundo. Noches sin memoria y sin esperanza. Noches en las que se espera al alba con el dolor de una condena ineludible… ¡Qué temprano amanece para quienes no duermen porque es su última noche sobre la faz de la tierra!


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