miércoles, 7 de febrero de 2018

VENDEDOR AMBULANTE







VENDEDOR AMBULANTE


Buscas el lado mágico del tiempo
y su facultad para ver las cosas
con la sabiduría de los años.
Te conviertes en un vendedor ambulante
de ultramarinos,
como aquel que apuntaba en su cuaderno
el crédito pendiente para el pago
de cuatro sardinas de bota.
Confirmas que desconocía
todos los pensamientos
del niño que observaba el carromato,
el misterio salino de los peces,
su ordenado sometimiento
al círculo de la madera,
y el frágil equilibrio de su peso
sobre el metal de la balanza.
Y sientes compasión por la inocencia
del niño que veía poesía en las cosas
y no advertía el truco
con el que el vendedor
sisaba en la pesada.
Te reconforta ser el mismo niño,
quien ahora deambula por las redes
ofreciendo sus peces de recuerdo,
sin engaño, ni truco, en su balanza.

(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)