domingo, 25 de febrero de 2018

APRENDIZ




APRENDIZ

En invierno, durante el camino a la escuela,
el paisaje se convertía en un reto constante
a mi curiosidad. Observaba mi entorno
y organizaba el tiempo a mi manera
para poder tocar todas las rocas,
conocer cada palmo de tierra, cada árbol,
los insectos, la vida…
La inquietud por lo nuevo
se imponía a la terca realidad
de una infancia marcada por mis pasos
y el horizonte del campo lorquino.
Cualquier cosa servía de experiencia
para jugar a ser un aprendiz
de soñador con cara de ignorante.
En aquellas jornadas de ida y vuelta,
se definían los temas oníricos
que escriben los poetas desde siempre
como signo y bandera de la búsqueda
de los límites del mundo interior:
una forma de ver otra realidad.
Aquellas experiencias, compartidas con aves
de pardos colores y vivo caminar,
mostraban mis deseos
de ser un niño diferente:
alguien que compartiese sus palabras
con quienes lo enseñaran a comprender el mundo.


(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)