lunes, 12 de febrero de 2018

ALMA DE GORRIÓN




ALMA DE GORRIÓN


En los últimos años de la infancia,
cuando el sol poseía luces mágicas
y la tierra colores de esperanza,
me gustaba pensar en el futuro
e imaginarlo como un universo
que crecía sin límites más allá de mi mundo.
Mis sueños poseían el alma de un gorrión
aficionado al vuelo desde el nido
que adornaba los días con proyectos
colmados de entusiasmo.
Quería resolver todas las dudas
de un cuerpo que crecía tan deprisa
como la hierba en primavera.
Quería levantar templos a la verdad,
superar las lagunas del saber
que alimentaban mi ignorancia.
Deseaba notar en mis arterias
los flujos del conocimiento,
hurgar en lo ignoto, comprender los perfiles
del mundo y de los hombres.
Conocer cómo eran las formas del amor
y el volumen de la felicidad.
Quería visitar los paisajes
que había tras el horizonte
e investigar los misterios del cosmos.
Pero, también me preguntaba,
cuánto tiempo tendría
para poder saciar mis ímprobos deseos.


(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)