miércoles, 15 de noviembre de 2017

CANDIL





CANDIL


Un recipiente oscuro con aceite y torcida
mantiene el balanceo de una llama
que juega con las sombras
a ahuyentar los fantasmas de la noche.
Colgado de la pared,
sujeto al muro por una varilla
de metal oxidado,
el candil es testigo de la voracidad
con la que me devora
el miedo a lo desconocido.
Aunque sea una instantánea
de hace más de cincuenta años,
es la imagen de un vil presagio,
me provoca un temblor
que no puedo calmar con el olvido.
El fuego en la torcida
va consumiendo el aceite de mi tiempo,
es el recuerdo fiel de la evidencia
que va afirmando el vértigo
de los años que nunca volverán.
Ilumina con llamas la predicción certera
de un final más cercano.
Quizá por eso,
valoro en cada instante una oportunidad
para poder dar nombre a la ternura.



(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)