domingo, 1 de noviembre de 2020

POBRES ILUSOS

 

POBRES ILUSOS

 

 

Muchos consideraban

como pobres ilusos

a quienes dedicaban sus esfuerzos

a pintar con palabras

los perfiles de la belleza.

Y entre los más nombrados

por la gente sencilla,

había quienes preferían

que les robasen su oro,

su dignidad y su alma

antes que los poemas.

 

Con sus composiciones,

cargadas de magia y lirismo,

creían que podrían conseguir

recuperar su hacienda,

su nombre y su autoestima,

volver a tener en sus manos

todo lo que perdiesen

por la senda del verso.

 

Por eso siempre iban buscando

las formas de la diferencia

antes que unos poemas

que, en el fondo, sonasen

como los de otros.

 

Pero los hados no fueron propicios

para quienes lo fiaron todo

a la luz de sus versos,

ni para aquellos que narraron

su experiencia con ritmo,

ni tampoco para aquellos

que oscurecieron su mensaje

en favor de la diferencia.

  

Con el devenir de los años,

todos se asemejaron

a unos pobres ilusos

que buscaron a la belleza

en el baúl de las palabras.

 

El viento se llevó

un olor de algas verdes

del quicio de sus miradas

y el color de la Luna

que dormía en sus ojos.

 

Se perdieron todas las ilusiones

más allá de las dunas

que cubrieron sus huesos

con las arenas del olvido.

 

Y allí quedó enterrada

la esencia de los mares,

la verdad de los hombres

y el espíritu de la creación.


MARIANO VALVERDE RUIZ (c)

Todos los derechos reservados. 

 

 

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