viernes, 12 de octubre de 2018

EL HANAMI DE KYOTO


EL HANAMI DE KYOTO

Cerca del gran sakura,
el cerezo que guarda
la memoria de sus antepasados,
Kyoto disfruta de su hanami:
la contemplación de las flores
y su belleza mística.
Observa el delicado vuelo de los colores
entre los aromas de la pureza.
Sus siluetas componen
una constelación de estrellas blancas
que se mueven en una galaxia
de rosados matices
con el mismo misterio que su vida.

Su futuro quizá fuese distinto
si pudiese cambiar las voces del pasado
o interpretar su destino
a través de las flores del cerezo.
Entonces compondría un haiku de esperanzas
sobre el manto rosado
que recubre los parques de su tierra.
Pero no puede.
La floración señala el momento preciso
para plantar arroz: el alimento
que dará de comer a su familia
y sentido a su suerte.

El cerezo es un ser sagrado,
el alma de los dioses late dentro del árbol.
Como una delicada lluvia de pétalos,
su alma cae al suelo antes de marchitarse,
son alientos teñidos con el rosa
de la sangre de los samuráis
que murieron junto a ellos
en el último instante de su efímera belleza.

La joven Kyoto sabe que ella es flor de cerezo.
Siente sobre su piel la caricia del pétalo
que simboliza el alma de su gente,
y dispone sus galas
para la ceremonia del té
con la luz de una geisha
que ha de ser fiel a su destino.


(OTRA REALIDAD)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz

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