martes, 4 de agosto de 2020

EL ESPACIO IGNOTO


EL ESPACIO IGNOTO

 

 

Junto a una cabaña hecha de troncos

con grabados antiguos,

hay un hombre con los ojos empapados

por la humedad del aire.

Tiene su mente llena de incógnitas

y de múltiples conjeturas

sobre la vida eterna.

 

Mantiene entre sus manos

un cuenco de cerámica

con una vela dentro

sobre la que danza una llama

con la música del silencio.

 

Alza el cuenco hacia el cosmos

buscando el origen del infinito

y deja que la llama vuele

hacia el espacio ignoto

como paloma etérea

que desea alcanzar

el lugar donde habita el poder absoluto.

 

En ese lugar al que viaja

todo su misticismo,

reside la conciencia de sus actos

y la oportunidad de ser eterno

para expiar sus culpas

o disfrutar del paraíso.

 

Pero ese espacio ignoto,

del que nace la luz

y se alimenta la esperanza,

no tiene forma,

ni límites

ni existe más allá de su mirada

como un consuelo imaginario

para sus infaustas zozobras.

 

El único espacio de su existencia

está más cerca de lo que concibe

su mente de ave viajera

en busca del maná desconocido,

se encuentra aletargado en su interior,

esperando a ser descubierto

por su propia alma.

 

(c) MARIANO VALVERDE RUIZ

Todos los derechos reservados.

 


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