miércoles, 28 de marzo de 2018

TEBEOS






TEBEOS

Los tebeos llegaron a mis manos
tras iniciar el instituto.
Fueron un descubrimiento fascinante.
Las aventuras de aquellos seres,
con su carrusel de colores,
llenaban mis tardes de fantasía,
daban cobijo a mundos diminutos
que para mí eran muy grandes.
Transformaban al tiempo
para alejar el tedio de las horas,
para eludir al frío de las noches
entre cantos de búhos y silencio.
Como papel con vida propia,
los dibujos se alzaban por el aire,
iban extendiéndose libremente
por el cielo grisáceo de mi realidad,
lo convertían en aves que volaban
por las gasas azules de otro firmamento
formado por mis sueños.
Se erigían en perros vigilantes
de la belleza,
mentores de la edad de la imaginación,
brotes de plantas nuevas
que florecían, como estelas de alegría,
cada semana en el quiosco.


(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)