miércoles, 9 de mayo de 2018

EL VERANO


EL VERANO

El verano era mi tiempo preferido.
Al despertar el día,
me peinaba la bruma del cabello,
vestía la inocencia de esperanzas,
recorría veredas en mitad de los campos
mirando al cielo y a su alma,
y retaba a la vida,
siempre con la ilusión destellando en los párpados.
El sol de aquella infancia
era un fanal de luz
que alumbraba la sed de los bancales
y la necesidad que habitaba mi casa.
Me fascinaban los pájaros
porque podían ser dueños del aire.
Los observaba con detenimiento
cuando estaban muy cerca de mi vista.
Los gorriones buscaban hierba fresca,
migas de pan y restos de manzanas,
alzaban sus inquietos picos
como halcones del tiempo.
Parecían cantar
los versos de Miguel Hernández:
«ayudadme a recoger
pedazos de la inocencia».
Yo me parecía a ellos porque mi ingenuidad
se estaba haciendo añicos
dentro de las paredes de mi casa.
Muy pronto comenzó
a ponerse el sol de mi infancia.

(LA INTIMIDAD DEL PARDILLO)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)

lunes, 7 de mayo de 2018

UNIVERSO DE MANDARINA


UNIVERSO DE MANDARINA

A tu lado puedo sentir
que es posible cualquier loca aventura,
que no existe el azar o la certeza
más allá de las cosas,
sino una extraña luz,
una predeterminación
que nos guía hasta el cosmos.
Eres una sonrisa compartida
que nace en tu belleza
y toma vida en mi alma.
En las fuentes de los misterios,
se derraman, como oro líquido,
las mieles que tus besos me proponen.
Deseo retenerlas
en mi inquilina boca.
Y noto su sabor a clementina,
el jugo de la fruta que mordiste,
como loba perversa,
antes de perfumar mis labios
con las flores del azahar
que fueron el origen de su néctar.
Tienes ese poder determinante
para vencer a toda lógica,
una virtud que me ata a lo imposible,
lo más inexplicable y, tal vez, lo telúrico.
Ahora somos universo
en la piel de los labios.
No hay escapatoria posible.


(SECRETOS DE AMANTES)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)



NUESTRO MUNDO


NUESTRO MUNDO

Me hablas de la atracción de los peligros
que nos acechan
y del riesgo a caer presos de una ley
más fuerte que la de la gravedad.
Siento la esencia de la vida
instaurada en los símbolos del diálogo
que mantienen nuestras miradas.
Y cierro el ventanal de la complicidad
para que no se pierda, sin remedio,
esta idílica luz de primavera
que huele a tallos de verdes olivares,
a lluvia de otro abril aventurero,
a esencias virginales de nueva creación.
Contigo quiero ser el aire
que ensalza los volúmenes del tiempo
cuando estamos unidos.
Te susurro al oído, con voz de lavanda,
todo el vértigo de mi carne
asomada a tu abismo,
y mientras, acaricio cada gota
de la humedad que luce por tu piel
como un rocío estelar.
Confirmas con tus gestos
que el deseo posee nervios de gelatina
cuando menos lo esperas,
también la valentía para vencer al miedo.
Y entre los dos creamos nuestro mundo
a espaldas de la gente.
En él no cabe el Sol, ni la Tierra,
ni las leyes del universo.


(SECRETOS DE AMANTES)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)

sábado, 5 de mayo de 2018

EL SIERVO DE CIRO


EL SIERVO DE CIRO

Hirbod quiso ser dios de los profetas
aunque su voluntad no le pertenecía.
Pactó con el azar
y se erigió en un visionario
de las hazañas de su rey.
Acumuló riquezas y, ahíto de poder,
se alzó sobre el altar de la justicia
para poder dictarla a su convenio.
Pero pronto, el azar lo traicionó
y la suerte le fue muy esquiva.
Le juzgaron los gestos de los hombres
que envidiaban su puesto
y las sombras del cosmos
que fueron ofendidas por su norma.
Una túnica holgada
recubrió las miserias de su carne
camino del destierro hacia el olvido,
donde profetizó su muerte
por voluntad de Ciro,
el gran rey de los persas.
En un lugar sin nombre,
yacen, como cenizas incorruptas,
los restos del profeta visionario
que quiso ser más dios que su propio amo.
Otros tomaron el testigo
del mensaje que vuelve,
al cabo de los siglos,
a explorar las fronteras de este mundo
para quedarse con nosotros.
Siempre hay quien no acepta su designio
y quiere ser un dios para cambiarlo.

(Otra realidad)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)


DISCÍPULOS DE ESQUILO


DISCÍPULOS DE ESQUILO

Hay una caligrafía de la mente
que adquiere su textura con el tiempo
en los territorios que el sol eterniza.
Aquellos que comprendan
las razones ocultas de los hombres
que son contradictorios en su esencia,
que precisan de un orden absoluto
para no ser meros súbditos
de sus propias incógnitas;
aquellos que contemplen sus errores,
y su insignificancia, con pudor,
los que esgriman nobleza de alma
en la defensa de sus actos,
los discípulos del poeta
que llamaron Esquilo
y de tantos otros,
mantendrán su lugar tras la tramoya
del teatro de la vida:
serán los hombres del futuro.
Sus descendientes
tal vez vean las letras de su caligrafía
grabadas en titanio
en los pliegues del tiempo
y reconozcan el legado
de nuestra tradición, en la palabra.
La senda de la mente nunca olvida
de dónde vienen sus raíces.


(Otra realidad)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)



jueves, 3 de mayo de 2018

JUEGO DE MANOS


JUEGO DE MANOS

Acaricio tus manos
junto a la dimensión que las define
como algodones excitantes
de todos los sentidos.
Tu piel adquiere
todo el significado
de mi loca codicia.
Doy mi respiración a tu epidermis
y voy domesticando al aire que te cubre
para que llegue con dulzura
hasta tus últimas neuronas.
Tú me cuentas que estás enamorada
de la contemplación y los misterios
que rodean a cada encuentro,
que siempre te seducen los enigmas
de cada despedida
y los retos latentes en sus dudas.
Respiro otro amor junto a tus ideas,
una pasión que resta segundos a mi tiempo.
Tendré que acostumbrarme
a no poseer todo lo que tú significas.
Tal vez, estar inmerso
en el matraz de lo desconocido,
sea la clave exacta para poder tenerte.
Suspiro con templanza
mientras escucho a tus deseos
ronronearle al silencio.
Luego, tus manos y las mías,
se olvidan del aire que nos cubre
para entrelazar nuestros cuerpos.


(SECRETOS DE AMANTES)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)


miércoles, 2 de mayo de 2018

CORSARIO


CORSARIO

El tiempo nos sonríe tras la alcoba
como un bellaco que arde intensamente
por las hojas escritas en la piel del deseo.
Es un filibustero que rapta los segundos,
se azora con la dicha de tenerte,
se detiene en la imagen de tu boca,
es otra eternidad unida al ser del aire
por lo más ignorado de su naturaleza
y las fragancias de tu piel.
Al cabo de un instante de mar embravecido,
se convierte en espejo de infinitos relieves
donde va repitiéndose, sin orden,
la misma curva de las olas
que ahora son tus caderas.
Luego, es color azul esmerilado
sobre la superficie de los dedos,
y más tarde, un relámpago de brillos
que triplica, en las cuencas de mis ojos,
las punzadas de cada incitación.
Cuando entrego mis naves a tus ojos,
me vencen esos dardos que impulsas suavemente
desde las cerbatanas de tus iris
hasta el centro genuino de mi alma.
No te lo digo para que no sepas
cómo disfruto todos los segundos
en los que el deseo es la imagen de un corsario
que aborda tus sentidos con los ojos cerrados.

(SECRETOS DE AMANTES)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)