Cuando quieras encontrarte, busca la brisa del mar. Es una caricia que traspasa los sentidos. La piel no es frontera para su influjo. Hay una suave ternura en el tacto del aire. Su dinámica alivia el alma, reconduce los pensamientos, halla los recuerdos agradables entre las comisuras del olvido. La esencia de la brisa del mar va más allá del dolor, se acerca al limite que separa la paz del infortunio. El poder de la brisa crea una oportunidad para el reencuentro con uno mismo.
Mariano Valverde Ruiz (c)
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