Miro la taza de café. Me pierdo en su oscuridad. Noto el aroma de una selva tostada. Imagino una galaxia entre la espuma que se acumula en los bordes. Bebo pausadamente. Me acuerdo de Virginia Woolf. Es posible que hiciese lo mismo al mirar el fondo de la taza y que inventase su vida en los posos que quedaban en la cerámica. Siento tristeza por aquellos que no pueden soñar. Y me preparo otro café.
Mariano Valverde Ruiz (c)
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