No importa el lugar donde vivas. En casi todos los paisajes se puede ser pájaro, es posible amar al aire y a la virtud del vuelo. La voz puede alzarse como una saeta y viajar hasta donde alma y mente se funden en un abrazo. El cielo toma la forma de una senda. Así son los caminos, incluso los que no parecen más que una sombra difusa tras el árbol de los años.
Mariano Valverde Ruiz (c)
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