viernes, 15 de mayo de 2015

EL UNIVERSO LITERARIO




EL UNIVERSO LITERARIO

Crear es construir mundos nuevos, montar universos con palabras que tengan sus propias leyes gravitatorias. Esas leyes han de tener una parte de realidad y otra de ficción. El predominio de una u otra depende de la intención del autor, de los niveles de ficción que utilice y de los referentes que haya tomado.
El autor puede partir de hechos absolutamente reales, de otros que pueden ser posibles y comprobables o no comprobables, o de algunos que son totalmente irreales y absolutamente imposibles. Pero en todos los casos, el creador ha de convertirlos en narraciones creíbles.
Cada palabra tiene sentido en la medida en que está relacionada con los conocimientos que se poseen del mundo. Así, desde la primera palabra de un texto hasta la última, ha de haber una relación que las una y a la vez que las transcienda. Igual que en la vida.


15 de mayo de 2015
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Mariano Valverde Ruiz © 

martes, 12 de mayo de 2015

LA IDENTIDAD DEL PERSONAJE




LA IDENTIDAD DEL PERSONAJE

Los personajes literarios no son el autor, tienen su propia vida, a menudo bien diferenciada con la del mortal que les crea. Algunos lectores buscan similitudes o paralelismos con el propio autor, pero deben comprender que los personajes de un cuento o una novela, incluso los poéticos, responden a las necesidades de la obra.
¿De dónde nacen entonces? A veces hay modelos vivos de los que se obtienen algunas características, incluso puede haber algún rasgo del autor, pero su arquitectura va mucho más allá, llega hasta las últimas consecuencias del argumento que se cuenta en la obra.
La función de un personaje es ser el héroe del azar de la historia, o quizá, el villano de sus consecuencias. Crece en cada página, se matiza en cada frase que pronuncia, en cada gesto, en cada silencio. Pero puede que incluso no sepamos casi nada de él. Un simple personaje de identidad indefinida puede ser elemento conductor suficiente para llevarnos por un mundo que nos haga soñar. Y entonces, el personaje principal eres tú.

12 de mayo de 2015
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domingo, 10 de mayo de 2015

LITERATURA Y CREDIBILIDAD



LITERATURA Y CREDIBILIDAD

La literatura es un arte y como tal no tiene que responder totalmente a la realidad, pero ha de resultar creíble a los ojos del lector. El lector tiene que olvidarse de que está leyendo una ficción y ha de vivirla, no desconfiar de los datos que se le ofrecen y convencerse de que está ante algo nuevo. La coherencia del universo que se está contando ha de estar a prueba de suspicacias. El relato ha de fluir en equilibrio, manteniendo el suspense. De este modo nos acercaremos al objetivo fundamental: divertir y provocar una cierta reflexión sobre lo que se lee.
En estos tiempos, más que nunca, es obligación de los que se acercan a la escritura, hacerlo con credibilidad, en un proceso cargado de humildad donde el creador debe estar abierto a un permanente aprendizaje que se sitúe entre la realidad asfixiante que vivimos y la ficción liberadora. Si el texto resulta creíble, este crecerá con las aportaciones de la imaginación del lector. Estará vivo. Como vivos debemos sentirnos todos los que escribimos y leemos.

10 de mayo de 2015
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jueves, 7 de mayo de 2015

ÁMBITO



Cuando el tiempo desmaya
junto al ámbito de tus piernas
y la luz es raso de luna,
emerge de mi piel el tallo del deseo
como rama que aproxima sus brotes
al aire de tu pubis.
Soy entonces el sastre de tu cuerpo:
mi voz enhebra el hilo del poema.
Mientras las horas se desgranan
plácidamente en ti
y los silencios sólo saben
conjugar los verbos irregulares,
te hablo entre los espacios que decoras.

La flor del azahar y su libélula
nos ofrecen el tierno corazón
del aroma completo. Tú descansas,
yo abrazo tus caderas con poemas:
versos ligeramente tapizados
por la monotonía de los mimos.


(El deseo o la luz. Ed. Universidad de Murcia)
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Mariano Valverde Ruiz (c)

jueves, 23 de abril de 2015

CONEXIÓN




Recuerdo cuando tú llamabas desde lejos
y llegaba hasta mí
el aroma de la hierba humedecida
por la música densa de tu voz.
Con la ilusión de un niño
recorría el espacio que nos desconectaba.
Procuraba acercarme
a pesar de saber lo diferentes 
que eran nuestras visiones del momento.
Confiaba en que algún día
pudieses recorrer la mitad del camino
para encontrarnos cerca del mismo auricular.
Después del ominoso tiempo a solas,
eras nueva esperanza
para poder llenar el vacío profundo
que había en el panel de mis sentidos.
Ahora hablamos por el mismo cable
y quererte es buscar
entre tu agua el destino de la vida.



(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio)
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Mariano Valverde Ruiz (c)   

lunes, 20 de abril de 2015

QUIZÁ PIENSES



Quizá pienses que debo
desalojar mis labios 
de las aristas dulces de tu pubis;
quizá lo desees para que descubra
cómo tiembla tu sexo. Ya conoces 
la fuerza del deseo y su destreza
para crear con vello endecasílabos.
También sabes que quien ordena el circo
de tus pasiones es mi caprichoso
sentido del desorden.
Deja pues que el silencio distorsione
los suspiros, no pienses nada más
y comparte tus labios con el poema.


(El deseo o la luz. Ed. Universidad de Murcia)
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Mariano Valverde Ruiz (c)

domingo, 12 de abril de 2015

DETRÁS DE LA MÁSCARA



DETRÁS DE LA MÁSCARA


Escribes en la página que somos
la cara de la sombra
y la luz de los rasgos que otros ven.
Todos los seres que hay en tu interior
compiten por abrirse caminos en la vida
más allá de las voces del crepúsculo.
E interpretas sus pasos, los anhelos perdidos,
lo que no ha sido nunca
debajo de la máscara
con que cubres derrotas y proyectos.
Encuentras los viajeros que están en tus bodegas,
ocultos tras los rostros de quienes creíste ser,
como espejos difusos, detrás de las palabras
con que vistes y ofreces tu memoria.
Te consumen los miedos al dolor,
al escarnio, a la imagen desgarrada
de tu propia inocencia. Te proteges
con máscaras diversas para no sucumbir
a la contemplación de todas las afrentas
que los sueños infringen a la realidad.
Y sobre cada máscara ciñes un antifaz
que cambias por palabras recurrentes,
jirones de silencio o nubes bajo el sol.
Pagarás con tu sangre la osadía
de esconder un absurdo aprendiz de sí mismo
tras un disfraz que oculta
otro disfraz de miles de disfraces.



Mariano Valverde Ruiz ©
(La intimidad del pardillo)
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