miércoles, 17 de junio de 2015

EL OBJETIVO DE UN CUENTO





EL OBJETIVO DE UN CUENTO

Antes de inventar un cuento breve, voy a poner en palabras lo que estoy pensando, quizá me ayude a escribir una historia completa al final de este texto.
El objetivo de un cuentista debe ser contar algo intenso a la vez que extenso en su significado y hacerlo de forma breve. El cuentista ha de escribir el estribillo de una canción que a su vez narre otra historia, una narración que esté solapada en la música de las palabras que el lector entenderá e interpretará ahondando en su contenido.
Quizá se omitan detalles o algún aspecto de la trama oculta del texto, pero han de prevalecer, de forma muy explícita, los aspectos esenciales de la historia. Nunca se deben omitir detalles de forma arbitraria, sino cuidando que se conserve la atmósfera que la narración crea, y manteniendo la tensión desde el principio hasta el final.
También hay que cuidar la extensión y el tiempo, aunque lo que se narre sea una situación muy simple. No se debe olvidar que el objetivo fundamental del cuento es comunicar, conectar con el lector y que éste sienta como propia la emoción que genera la historia.
Y ahora, comencemos:
En la barra de un bar se acodaba la tristeza frente a un vaso de whisky. Él levantó el brazo y apuró hasta la última gota. Unos minutos más tarde eran dos amantes de la soledad en un solo cuerpo.

OFICIO LITERARIO
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz ©  


 


LAZOS DE AZAFRÁN





El color de una antigua luna tiñe
de rojo los rincones del pudor
y embiste contra la nieve del alma.

Dibujo entonces lazos de azafrán
en tus pechos desnudos, los impregno
de la temeridad que resume una urgencia
y los dejo nadar en el mar de tu piel.

Con el recuerdo, el vuelo de tus ojos
se transforma en saeta del edén
que creamos la noche
en que nos conocimos.



(El deseo o la luz. Ed. Universidad de Murcia.)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)

miércoles, 10 de junio de 2015

UN CUENTO, UNA IDEA





UN CUENTO, UNA IDEA


¿Saben ustedes lo que ocurrió aquel día a Horacio? Así puede comenzar un cuento. La curiosidad se despierta inmediatamente y sale de su letargo buscando con avidez conocer quién era ese Horacio y qué fue lo que le sucedió. El hecho de que alguien lo tenga presente y lo quiera contar es suficiente estímulo para el que escucha o el que lee. Sin duda, acercará su oído a las palabras que sigan, o deslizará sus ojos por los párrafos que continúen el texto para satisfacer su curiosidad.
Los hombres somos curiosos por naturaleza. Nos gusta saber qué hay tras una puerta entreabierta, detrás de un enigma, o de algo prohibido. No nos detiene nada. Sea cual sea nuestro nivel de conocimiento, siempre queremos saber más. Y hasta el hijo más desfavorecido del dios de la fantasía querría saber qué se oculta detrás de esa pregunta insinuante que entreabre una cortina tras la ventana del conocimiento.
El narrador sabe que somos curiosos y jugará con esa característica del ser humano. Pero debe tener cuidado de no utilizar demasiadas palabras superfluas, ha de suprimir aquello que resulta innecesario o anecdótico para contar los hechos que componen la esencia del relato. Su objetivo debe ser afilar con una piedra el sentido de cada una de las expresiones que utilice para que las palabras se claven en el alma.
Un cuento es un paisaje, un personaje y una idea. Una idea atractiva y diferente que arrastre hasta el lector la virtud de la novedad y que sea la argamasa fundamental de la arquitectura del relato. Y aquel día, Horacio se sentó en su escritorio, puso una página en blanco sobre la mesa, tomó su estilográfica y escribió: ¿Saben ustedes lo que ocurrió aquel día a Horacio? Después, el papel adsorbió sus palabras. Volvió a escribir la misma frase y las palabras volvieron a desaparecer. Y estuvo así hasta que él mismo fue una página en blanco.

OFICIO LITERARIO
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz ©      
  




domingo, 7 de junio de 2015

SUEÑOS Y NOSTALGIAS de Demetrio Alonso Izquierdo





SUEÑOS Y NOSTALGIAS
Demetrio Alonso Izquierdo
Editorial Círculo Rojo (2014)
Poesía

El poema es la voz del poeta. Y la voz de Demetrio Alonso es la palabra de su entorno y el alma silenciosa que se arracima en sus poemas como frutos maduros. Cuando un hombre canta a su tierra, a sus gentes, y lo hace con su particular forma de interpretar el mundo interior que le acoge, hemos de alabar su sinceridad y su valentía.
Los poetas de la tierra son necesarios, son testigos de su realidad y también aves profundas que dejan llevar sus alas por la atmósfera que les envuelve para convertir sus versos en oxígeno. El aire que alimenta los sentidos y la materia de la belleza.
En Sueños y nostalgias, Demetrio nos deja una poesía que nace del alma y de la naturaleza, unos versos que son pureza y sentimiento, profundos a la vez que sencillos, cosa que no es fácil de conseguir. Y esos versos se convierten en un paseo por su tierra natal, Extremadura, y especialmente por el pueblo cacereño de El Torno, un paraje natural de extremada belleza. Pero también son sus sentimientos, sus anhelos, sus vivencias, su casa: la casa del poema.
  El poemario está formado por composiciones en las que predomina el verso octosílabo, muchas veces combinado con otros versos también de arte menor, versos con rimas, unas veces asonantes y otras consonantes, y en algunas ocasiones, versos blancos. El ritmo está muy cuidado y los poemas poseen una musicalidad que penetra con dulzura en la mente del lector. El lenguaje utilizado tiene dos partes claramente diferenciadas y que a la vez se complementan. Por una parte, el castellano se adentra en los territorios de lo cotidiano, en nombrar objetos y características de la zona original del poeta, y por otra, en el habla “torniega” que aporta un plus de identificación con las raíces.
A lo largo del libro hay resonancias de los poetas del pueblo: Machado, Hernández, García Lorca, Gabriel y Galán… Parece que el poeta quisiera decirnos dónde están las esencias de la vida, lo que verdaderamente importa, lo que realmente define a los hombres, las características de los hombres humildes, luchadores y soñadores.
Sueños y nostalgias, como dice en la contraportada del libro, es un presente que recordando el pasado, busca la pureza del sentimiento para seguir caminando hacia el futuro. Un presente fructífero, donde Demetrio enternece y emociona, en un poemario donde el amor por su tierra y por los suyos se muestra a corazón abierto, sin miedo, con la grandeza de los hombres nobles.


RESEÑAS
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz ©



          



sábado, 6 de junio de 2015

CUÉNTAME UN CUENTO





CUÉNTAME UN CUENTO

Cuando alguien escucha la voz ansiosa de otra persona que desea evadirse y conocer nuevos mundos, o tal vez tan sólo intentar distraerse, se ponen en marcha los mecanismos del contador de historias. Entonces éste intenta responder a la demanda con algo propio, con algo que no conozca su oyente o su lector, quiere sorprenderle, desea seducirle, procura atraparle y hacerle partícipe de una nueva realidad.
El contador de historias se relaja y deja volar la imaginación, procura quedarse con el corazón en los huesos para narrar algo que haga soñar. Procura que el silencio se convierta en cómplice de las palabras. Busca el elixir de la magia para verterlo sobre las emociones. Cuenta una verdad a medias o una mentira que puede convertirse en realidad. Apuesta a todo o nada. Convoca a la fuerza y al misterio. Y espera junto al ordenador que al otro lado de las páginas, tras leerlas, le vuelvan a pedir: cuéntame un nuevo cuento.
Pero todo lo anterior se convierte en una quimera si no dedica un tiempo a cultivar la técnica que debe armar el relato. Un cuento es un mecanismo que se acerca a la perfección, es un dardo que se lanza hacia la mente del lector, un dardo de palabras y sentimientos que ha de producir el efecto de un alucinógeno sin efectos nocivos. Y por consiguiente, el contador de historias no volverá a escuchar las palabras cuéntame un cuento si no persevera en el conocimiento de la arquitectura del relato.
La escritura de un cuento es imaginación y es técnica. Las dos cosas son esenciales  para que un cuento fluya con naturalidad hasta el desenlace. Al otro lado del espejo espera el dueño de la fantasía.  Y cuando el narrador termina su relato, el lector todavía está allí.


OFICIO LITERARIO
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz ©   


martes, 2 de junio de 2015

TODAS LAS MAÑANAS SE ASOMA UN ÁNGEL A MI VENTANA de Antonio Soto




TODAS LAS MAÑANAS SE ASOMA UN ÁNGEL A MI VENTANA
ANTONIO SOTO ALCÓN
II PREMIO DE POESÍA DIONISIA GARCÍA-UNIVERSIDAD DE MURCIA
UNIVERSIDAD DE MURCIA

Tomar entre las manos Todas las mañanas se asoma un ángel a mi ventana y acercarse a los poemas de Antonio Soto es exponerse a recibir un latigazo de emociones, un estremecimiento interior que es la puesta de largo para la musa de las sensaciones.
En las páginas de este libro de poemas late con intensidad el existencialismo puro de los hombres que miran a la vida de cara y que a la vez se dejan llevar por la belleza de las palabras. Fluyen como las aguas de un río de aguas claras tanto el vértigo de la vida como el dramatismo y la angustia a que se enfrenta un hombre que sabe que tras la muerte no queda nada.
En cada verso se acentúa el fulgor de la palabra certera, la voz de un poeta que atisba la única certeza entre el escepticismo que le alumbra. Se pregunta por su infancia, su juventud, su vida y duda de que existieran. Es una exposición sin cortapisas de la naturaleza humana, de sus virtudes y de sus miserias, una vida que deja un poso de tristeza.
Con composiciones de gran profundidad, que a veces son una pugna entre filosofía y realismo, el personaje poético de este libro trata temas como la soledad, el escepticismo, la amargura, la agónica despedida del tiempo, el amor predestinado, la vida como un viaje, el perdedor, el mar, el miedo, la felicidad, la contemplación, los recuerdos y la vida como una batalla sobre las aguas del mar que nos lleva. El hombre es un barco que se aleja en el atardecer hacia la metáfora del olvido.
A lo largo de los 51 poemas que forman el poemario, Antonio utiliza tanto la primera como la segunda persona. En unos casos hace suyos los sentimientos, en otros nos advierte de su inmediatez. Se van alternando versos medidos con otros de métrica libre, dejándonos claro que lo que importa al poeta es el fondo, y que la forma y el ritmo están a su servicio, a merced del alma del poeta, son ella misma. Poemas cortos, intensos y certeros, que disparan sus ideas como dardos que van directamente al corazón del lector.
Todas las mañanas se asoma un ángel a mi ventana es un libro que nos demuestra que la poesía es necesaria para explicar la existencia y los sentimientos que genera, un libro que nos recuerda que somos herederos de la tradición, que intentamos escribir el mismo poema que han escrito otros con nuestra propia sangre, y que la vida nos lleva sin remedio hasta donde no quedan ni cenizas, ni tan siquiera olvido. Un libro necesario, de auténtica poesía, lleno de imágenes impactantes y donde la belleza sublima su nombre.
En definitiva, ésta es la palabra de un tigre acorralado por el fuego como nos advierte Antonio Soto en uno de los primeros poemas, una palabra que llega hasta nuestras conciencias y se instala en ellas para quedarse. La palabra de un hombre que se derrama en cada letra como el pigmento de un pincel de aire.


RESEÑAS
2 de junio de 2015
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz ©