viernes, 10 de octubre de 2014

REFLEJO




Una ventana ardiendo con el aire.
Un destello de luz en su interior.
El rumor de mi sangre
agazapado tras la sombra de la tapia.
El perfil de mujer que proyectas 
sobre la superficie del cristal.
Todas esas imágenes
son el vivo retrato
de la tan deseada presencia del encuentro.
No hay más mundo que éste que celebra
que estás en nuestra casa.
Una mota de polvo
donde pronto se abisma
el cansancio del día.
La puerta entreabierta.
Las dunas de tus ojos esperándome
al otro lado para que me pierda
en sus suaves arenas de silicio.
Y no es el reflejo misterioso
de un sediento espejismo
sino tan sólo un hombre enamorado
que en el fondo de ti se reconoce.



(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)

domingo, 5 de octubre de 2014

EL SENTIDO DE LAS COSAS




Cuando nada comprendo
me convierto en agua del océano
que lame tu figura,
también en las orillas de una costa
delimitada por toda tu arena,
pero nunca en lejanía
o en almena de un castillo inexpugnable.
Entonces ese líquido
te moja los costados
y me ofrece el sabor
de todo lo infinito e inmaterial.
Sigo el sendero firme 
que marcan tus gemidos.
Camino por el éxtasis del sueño
respirando los aires que alimentan
lo que no es entendible.
Ensalzas en mi cuerpo cada día
el aura del misterio y esos ojos
dilatan las pupilas del deseo
hasta que todo tiene su sentido.



(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)

TARDE MARINA




La tarde es una estela a barlovento.
El mar y su oleaje: tarde azul
tumbada en la escollera de dos cuerpos.
La estela de los besos: exacta dimensión
del aire de la tarde ya fundido.
Todos los vientos marcan el rumbo del amor
sobre los pliegues húmedos del mar.
Los abrazos calientan el aire de la costa.
Tus ojos: vela a brisa de levante;
los míos: nave en tu pecho escorada.
Nuestro amor es océano bramando.
No hay playa que contenga esta marea.
Al costado del barco el viento empuja.
Abrazos en la tarde que son el mar bravío.
Mar y cuerpos definen cada impulso.
Nos amamos al filo de las olas.


(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)